La coordinación BIM no es un extra: es una de las principales razones por las que BIM aporta valor real. En proyectos con varias disciplinas, las interferencias aparecen constantemente: conductos que atraviesan vigas, bajantes que coinciden con carpinterías, falsos techos sin espacio para instalaciones, registros inaccesibles o pendientes que no se pueden ejecutar.
Con BIM, estas incidencias pueden detectarse en fase de proyecto mediante revisiones de coordinación y procesos de “clash detection”. Pero lo importante no es solo encontrar colisiones, sino gestionarlas con un método: definir responsables, priorizar incidencias, establecer fechas de cierre y mantener un registro claro de cambios.
Una coordinación efectiva requiere modelos limpios, criterios de modelado coherentes y revisiones periódicas. Cuando el proceso está bien implantado, se reduce el número de cambios de última hora, disminuyen los imprevistos en obra y aumenta la seguridad con la que se toman decisiones técnicas.