Los 7 errores más comunes al implementar BIM (y cómo evitarlos)

Implementar BIM puede ser un salto enorme en productividad y control… o una fuente de frustración si se empieza mal. Uno de los errores más frecuentes es arrancar sin objetivos claros: si no sabes qué quieres conseguir (mejor coordinación, mediciones fiables, entregables estandarizados, control de obra), el esfuerzo se dispersa y el equipo termina trabajando “más” sin ver beneficios.

Otro fallo habitual es no definir roles y responsabilidades. Aunque seas un equipo pequeño, debe quedar claro quién gestiona estándares, quién coordina disciplinas y quién valida entregables. También es muy común trabajar sin un BEP (Plan de Ejecución BIM), lo que genera desorden: cada persona nombra, modela y entrega de una forma distinta.

A nivel técnico, aparecen problemas cuando se modela sin criterio de LOD/LOI (demasiado detalle donde no hace falta y poco donde sí) o cuando se crean familias y plantillas sin una estructura común, provocando modelos pesados, incoherentes y difíciles de medir.

Por último, muchas implantaciones fallan por no establecer control de calidad y por formación poco aplicada. BIM necesita revisiones periódicas, checklists y una forma clara de detectar y corregir incidencias. Y la formación debe responder a casos reales: lo que se enseña tiene que convertirse en entregables que el equipo pueda producir desde el primer día.

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