El BEP (BIM Execution Plan) es el documento que define cómo se va a trabajar en BIM dentro de un proyecto. Es, literalmente, el “manual de funcionamiento” del equipo. Sin BEP, cada agente interpreta BIM a su manera: aparecen problemas de nomenclaturas, versiones, niveles de detalle, criterios de modelado y entregas que no encajan entre sí.
Un BEP bien planteado deja claro qué se va a entregar, cuándo y con qué objetivo. Define roles, responsabilidades, estructura de carpetas, intercambio de información, formatos (por ejemplo IFC cuando corresponde), periodicidad de coordinaciones y criterios de calidad. También fija el LOD/LOI por fase y disciplina, evitando el típico “modelo bonito” que después no sirve para medir, coordinar o construir.
Lo importante es que el BEP no sea un documento pesado hecho para cumplir. Debe ser usable: claro, directo y alineado con los recursos reales del proyecto. Un BEP adecuado reduce malentendidos, acelera la coordinación y evita que los problemas se detecten tarde, cuando resolverlos cuesta más.